KAFKA Y LA METAMORFOSIS
CUANDO ME DESPERTÉ.....
Cuando me desperté no escuché ningún ruido. No había nadie en casa asique supuse que mi madre ya se habría marchado a trabajar. Levanté la persiana de la cocina y me puse a prepararme el desayuno. Mientras desayunaba tranquilamente me puse a mirar por la ventana. 'Que raro' pensé, no había nadie por la calle, miré el reloj para comprobar que no me había despertado a una hora distinta y por eso no había nadie en la calle pero la hora estaba bien y por si acaso miré la del móvil. No le di más importancia pensando que el cansancio y el sueño me estarían jugando una mala pasada. Sacudí la cabeza y saqué el móvil con el objetivo de distraerme y despertarme un poco. No tenía ninguna notificación y las redes sociales no se me actualizaban, solté un bufido, el Wi-Fi ya volvía a fallar tendría que decírselo a mi madre cuando volviera. Como ya iba un poco justa de tiempo cogí la mochila y el abrigo y me marché al instituto. Seguía sin haber gente en la calle, en la avenida tampoco había nadie y tampoco circulaba ningún coche. Miré la hora una vez más pero todo estaba bien. Empecé a asustarme y aceleré el paso esperando encontrarme con alguien y que todo fuese una coincidencia. Las calles estaban d
esiertas, parecía como si hubiese ocurrido algo que hubiera hecho que la gente abandonara todo. Mi mente empezó a imaginarse todo lo que podría haber sucedido desde un aviso por un fuerte terremoto o tornado hasta un ataque zombie. Sacudí la cabeza descartando esta última idea, estaba claro que si se pensaba racionalmente esa idea era ridícula. Se me ocurrió llamar a mi madre. Sin parar de caminar y con los dedos temblorosos marqué el número de teléfono de mi madre. 'Cógelo, por favor, cógelo' repetía en mi cabeza por cada pitido del teléfono, no lo cogía. Todavía más nerviosa que antes la volví a llamar, pero nada, no hubo respuesta. 'Estaría ocupada' me dije en un intento de calmarme 'Seguro que en un rato ve la llamada y me llama'. A quién quiero engañar, no me tranquilicé. Empecé a vagar por la ciudad fantasma, entré en algunas tiendas y bares para ver si había alguien que pudiese explicarme qué había pasado, pero nada. Decidí volver a casa y ver si había algo en la televisión, alguna noticia o algo, que me diera la pieza que me faltaba para resolver el rompecabezas. Sin embargo al encenderse la televisión la pantalla estaba de color negro. Daba igual el canal que pusiese la pantalla seguía estando de color negro, probé con todos, hasta con los canales de teletienda, pero no había ningún cambio. Apagué la televisión y me llené de angustia y miedo. Estaba sola, completamente sola. 'Ojalá sea todo una pesadilla' pensaba esperanzada. Pero era real, muy real, no veas que sí era real. Pasaban los días y yo seguía, a pesar de recorrerme toda la ciudad a pie, sin encontrar ningún rastro de vida. Cuando se acabó la comida de la nevera tuve que empezar a robar la de los supermercados. No tenía ni idea de lo que debía hacer, ya había comprobado que estaba sola pero no sabía qué hacer. Pasaron las semanas sin ninguna novedad, mi angustia ya había disminuido y se había convertido en un sentimiento de aceptación, aceptación de mi nueva condición y forma de vida. Muchas veces pensé en acabar con mi vida pero dentro de mi seguía habiendo una chispa de esperanza. En mi mente seguía habiendo una voz que me decía que alguien vendría a por mi, que alguien aparecería. Pero como ya he dicho a medida que pasaban las semanas iba perdiendo la esperanza. Cuando ya todo parecía perdido y me rendí escuché la señal. Durante unos segundos la radio emitióla voz de una persona que hablaba en un idioma desconocido para mi. No sabía lo que decía, no lo entendía, solo sabía que lo había dicho una persona y surgió una llama entre las cenizas.
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